Descripción
“Esta elección radical del silencio me permitirá escuchar atentamente el lugar, su ambiente sonoro del momento. Sin música, la danza deberá encontrar su propio ritmo, explorando nuevas temporalidades. Por tanto, mi intención es crear -en interacción con el entorno de Chillida Leku - una nueva versión de Hegoak; una pieza coreográfica “al borde del silencio’’, para explorar el tiempo.” - Mizel Théret Tras el estreno en Biarritz de Hegoak en el marco del festival Le temps d’aimer la danse, Mizel Théret revisita su pieza para hacerla vibrar con el entorno de Chillida Leku. Después de siete intensos días de estancia en el museo, busca compartir con el público el trabajo de investigación realizado inspirado en la escultura de Chillida Espíritu de los pájaros II. El artista desea inscribir su gesto coreográfico en este lugar, interactuando con el entorno y optando por la escucha del silencio para entrar en consonancia con los ritmos que el espacio le ofrece. Mizel Théret (Hazparne, Lapurdi, 1959) Coreógrafo y bailarín, Mizel Théret inició su trayectoria en danza tradicional y continuó en danza contemporánea en París con diversos profesores (Ruth Barnes / técnica Cunningham; Peter Goss) y en danza clásica (Yves Casati). En 1983 fundó en Bayona la compañía EKARLE, para la que realizó varias creaciones. Sus primeras obras se caracterizan por la voluntad de fusionar el lenguaje de la danza tradicional vasca con el lenguaje «cunninghamiano» (abstracto); posteriormente, se aleja de la danza tradicional para orientarse hacia un lenguaje exclusivamente contemporáneo y desarrollar una danza marcada por la «abstracción lírica». Desde 2011, codirige la compañía «Traversée» junto con la coreógrafa y pedagoga Johanna Etcheverry. Sitúa la temática de la «memoria» (colectiva e individual) en el centro de sus obras y despliega con total libertad una gestualidad que explora la alianza entre el cuerpo, el espacio y el tiempo. En sus últimas obras (desde 2012) opta por un estilo minimalista, tanto en lo que se refiere a la danza como a la escritura coreográfica. Esquema, abstracción y poesía del gesto, espacio vacío, memoria: el coreógrafo avanza por estos caminos escarpados. Defiende una danza de gran sobriedad, animada por una profunda interioridad. A lo largo del tiempo, Mizel Théret ha creado una veintena de obras coreográficas.